sábado, 2 de febrero de 2008

Nunca Vuelvas a Reincidir

Nunca vuelvas a reincidir
Never Back Slide Again
por Kirk Cameron,
traducido y adaptado por
Ernesto Säuberlich

Si tu caminar cristiano ha sido una serie de reincidencias una tras otra, entonces tengo noticias que te asustarán. Tu probablemente no eres un cristiano/a. Resolvamos el tema de una vez por todas, eres salvo o no? Desde luego la Biblia nos puede ayudar.

1a Juan 5:13 dice: “Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna”. ¿Qué cosas? En los cinco capítulos anteriores, Juan da diez pautas para saber si eres verdaderamente salvo o no.

Te gustaría tomar esta prueba? Te interesaría saber si eres salvo? Aquí vamos.

1. 1a Juan 1:7a dice:” Pero si vivimos en la luz (Ej. Si somos salvos), así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros,” Amigo, si eres salvo, te gusta tener comunión con otros creyentes. Te gusta compartir con ellos. No quiero decir que pases todo el tiempo con cristianos, pero los prefieres y lo pasas bien con ellos.

2. 1a Juan 1:8 dice: “Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad”. Crees que eres una persona lo bastantemente buena, me refiero, comparada con algunas personas? Si no reconoces lo completamente pecador que eres, Juan dice que sólo te estas engañando a ti mismo y que no tenemos la verdad. Ojo.

3. 1a Juan 2:3-4 dice: “¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. 4 El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad”. Bastante clara la cosa, te preocupas por obedecer sus mandamientos?

4. 1a Juan 2:15 dice: “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre”. Amas al mundo? Dedicas todo tu tiempo, energía y talentos para conseguir cosas terrenales? Ojo!

5. 1a Juan 2:23 dice: “Todo el que niega al Hijo no tiene al Padre; el que
reconoce al Hijo tiene también al Padre”. ¿Cuándo fue la ultima vez que compartiste tu fe? Te cuesta abrir tu boca por vergüenza? Bajas la voz cuando hablas en público de Jesús? Jesús tiene algo muy aterrador que decirte, “Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo”.

6. 1a Juan 3:2a dice: “Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es”. ¿ No hayas la hora de ver Jesús cara a cara? Anhelas el retorno de Cristo? Añoras ansiosamente el día en que estarás con Él en el cielo? No porque estas desgastado y quieras abandonar esta vieja casa, sino porque le adoras. Si le adoras, entonces eres hijo de Dios.

7. 1a Juan 3:7-8 tiene estas preocupantes palabras para ti: “Queridos hijos, que nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha estado pecando desde el principio. El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo”. Bien, sigues pecando voluntariamente? Maquinas y planeas tus pecados y los ejecutas sin temor, excepto del temor de ser descubierto, o vives un estilo de vida marcado por la falta de santidad? Entonces ciertamente no eres santo.

8. 1a Juan 3:14 “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte”. Si eres salvo, no sólo te gusta estar con otros cristianos, sino que los amas. Y eso se ve.

9. 1a Juan 4:6 “Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño”. Aquellos que son de Dios escuchan sus maestros. Ellos quieren aprender más de Dios. Ellos leen su Biblia. Les gusta la doctrina. Y tu?

10 1a Juan 5:1 “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos”. Es Jesús tu Rey? Reina en tu vida? Es Él el centro de tu atención? Él es si crees que es el Cristo.

Talvez te este dando un ataque de pánico. “No estoy ni siquiera cerca de calificar con un 10” Entonces por favor lea con atención estas palabras. Tu nunca alcanzarás un diez mientras vivas en este planeta. Ningún humano será un diez. Esto se trata de dirección, no de perfección. Tu nunca serás perfecto, pero te deberías estar moviendo en esa dirección.

Cada año que caminas con Jesús, deberías ser capaz de mirar atrás y decir: “Estoy mejor que el año pasado. Peco menos, amo a los cristianos más y odio más al pecado”. Si te mueves en esa dirección, eres salvo. Si no es así (y sólo Dios y tú lo saben. No te engañes), entonces simplemente no eres salvo. Si no te estas moviendo en la dirección correcta, quisieras cambiar? Quisieras ser salvo y saber con certeza que pasarás la eternidad con Él? Entonces sigue leyendo.

Quiero contarte de tres hombres que fueron cambiados para siempre. Estos tres personajes, no se estaban moviendo en la dirección correcta. No eran creyentes, hasta que algo increíble les sucedió. Permíteme presentarte a Santiago, Judas y José de Arimathea. Santiago y Judas eran hermanastros de Jesús, y la Biblia nos dice que no eran creyentes. Imagina, dos jóvenes que vivían con Jesús y no creían en Él. En cierta forma es fácil de entender. Te has preguntado alguna vez lo que sería haber sido el hermano del hijo de Dios? Puedo imaginar que a ratos debe haber sido un reto.

Tienes un hermano o hermana que es sobresaliente a quien tu en comparación eres un fracaso? Es un desastre ser comparado con hermanos superestrella. Imagine lo que fue para los hermanos menores de Jesús. “Mamá, me saqué un seis en el Templo hoy” “Que bueno mi amor” Jesús alimentó a 5000 hoy día.

Aargh, te puedes imaginar como se sentían Santiago y Judas, y puedes entender porque no creían que su hermano era el Mesías. Pero de pronto algo sucedió. Un evento lo cambió todo. La Biblia nos dice que Santiago y Judas no eran creyentes hasta la crucifixión y resurrección de Jesús. Después de la Pascua, Santiago y Judas se convirtieron en cristianos de corazón.

Una vez que Santiago y Judas se convirtieron en creyentes, cada uno de ellos, escribió un libro del Nuevo Testamento, y cada uno comienza de la misma manera “siervo de Jesucristo”.

Wow. Ellos cambiaron de ser hermanos amargados a siervos por la crucifixión y resurrección de Jesús. Porqué? Antes de contestar eso, veamos lo que pasó con otro hombre que cambió. José de Arimathea era un seguidor “secreto” de Jesús. Era un hombre de honor que se sentaba en el concilio religioso, y la Biblia nos dice que seguía a Jesús en privado. No puedes culpar al tipo, si hubiese confesado en público su fe en Jesús, podría haber perdido mucho. Podría haber perdido reputación, su lugar de honor en el concilio y en la comunidad. Talvez perdería bonos, derechos e incluso su sueldo.

Pero algo lo cambió. La Biblia dice que José estaba sentado en el concilio viendo el juicio de Jesús. Vio a Jesús delante de sus acusadores y no dijo una sola palabra. José vio cuando flagelaron, golpearon y crucificaron a Jesús, y eso lo cambió. Cuando Jesús murió, José fue donde Pilato y le pidió el cuerpo para sepultarlo. La crucifixión hizo que José saliera del anonimato, y lo arriesgó todo al proclamar públicamente que “quiero sepultar a Jesús”.

Fue la crucifixión y resurrección lo que los movió de la incredulidad a una fé sólida. La crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, los empujó del escepticismo al servicio. La pregunta es ¿porqué? Santiago, Judas y José, eran buenos hombres judíos. Ellos conocían su Biblia y sabían como se siente Dios con respecto al pecado. Cuando vieron a Jesús crucificado y resucitar, se les prendió una luz que los cambió.

Talvez has escuchado que eres un pecador y que Jesús murió por tus pecados. La mayoría de nosotros lo hemos escuchado. El problema es que la mayoría de nosotros no hemos escuchado por que. ¿Por qué murió Jesús por nuestros pecados? La respuesta es crítica para tener una fe salvífica. Dios odia el pecado. Me refiero a que realmente lo odia. ¿Tienes alguna idea de cuanto Dios odia el pecado? Específicamente, sabes cuanto Dios odia tu pecado? Dejame ayudarte para que puedas dimensionar la repulsión de Dios tiene hacia el pecado.

Óseas 13 dice lo siguiente a los hijos de Israel: “ «Pero yo soy el SEÑOR tu Dios desde que estabas en Egipto. No conocerás a otro Dios fuera de mí, ni a otro Salvador que no sea yo. Porque yo fui el que te conoció en el desierto, en esa tierra de terrible aridez. Les di de comer, y quedaron saciados, y una vez satisfechos, se volvieron arrogantes y se olvidaron de mí. Por eso, yo seré para ellos como un león; los acecharé junto al camino, como un leopardo. Los atacaré y les desgarraré el pecho como una osa a quien le quitan sus cachorros. ¡Los devoraré como un león! ¡Los despedazaré como fiera del campo! ¿Dónde están, oh muerte, tus plagas? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu destrucción? ¡Vengan, que no les tendré misericordia!» Ups, creo que Dios verdaderamente odia el pecado.

En el antiguo testamento, el sumo sacerdote entraba anualmente al lugar santísimo para rogar por los pecados del pueblo. El lugar santísimo, era donde Dios estaba en ese día, y el sumo sacerdote debía purificarse antes de entrar en la presencia de Dios. Si el sumo sacerdote no se purificaba completamente, Dios lo mataba. Dios no lo dejaba morir, Dios lo mataba. Dios no puede tener nada pecaminoso en su presencia.

¿Puedes ver como esto se aplica a ti y tu eternidad? Debido a que eres un pecador, no puedes estar en la presencia de Dios, por lo que no puedes estar con Él en el cielo. Si estás pensando que no eres tan malo , al menos comparado con ciertas personas, Romanos 7:7 dice que tu conocerás lo excesivamente pecaminoso de tus pecados, cuando conozcas la Ley. Esa Ley son los diez mandamientos. Veamos como te va. Veamos cuan bueno eres.

Has puesto a Dios por sobre todas las cosas siempre? Has usado el nombre de Dios en vano? Has desobedecido a tus padres alguna vez? Has mantenido el domingo como día Santo? Has tenido un pensamiento de odio respecto de alguien alguna vez? Has tenido pensamientos de lujuria por alguien alguna vez? Has robado alguna vez? Has deseado algo de alguna otra persona? Si eres honesto, por tu propia admisión, has fallado el test de Dios de santidad. Es por eso que la Biblia dice que todos estamos por debajo de su glorioso estándar. Aquí está el problema. Un día estarás frente a Dios y tendrás que dar cuenta de cada palabra, acción y pensamiento de tu vida. Y debido a que eres pecaminoso, y Dios no soporta estar en la presencia del pecado, Él no te puede tener en su presencia, por lo que pasarás la eternidad en un lugar llamado Infierno.

Jesús mismo describe el infierno como un lugar horrible lleno de sufrimiento. Es un lugar lleno de llanto y crujir de dientes. La sed es insoportable. Es un lago de azufre y tendrás una cabaña a la orilla. Este es tu destino por ser culpable de haber quebrantado la santa y perfecta Ley de Dios.

¿Cuánto odia Dios tu pecado? Imaginate a Jesús en la cruz. Él había sido flagelado con vara y puño. Estaba tan desfigurado de la golpiza, que la Biblia dice que su semblante no parecía de hombre. Había sido azotado con un látigo que tenía bolas de hierro en las puntas, y clavos y pedazos de cerámica entretejidos en las tiras. Su espalda y piernas estaban desgarradas. Clavos de 15 centímetros traspasaron sus muñecas y sus tobillos para sostenerlo en un astillado pedazo de madera. Para poder respirar, él tenía que deslizar su desgarrada espalda en la madera astillada. Él murió sofocado.

Pero eso no fue lo peor, no fue lo que le pasó a Jesús en las doce últimas horas antes de la cruz, fue lo que tuvo que sufrir cuando se tuvo que tomar la copa de la IRA de Dios. Esa era la copa que Jesús en el huerto de Getsemaní pidió al Padre que pasara por él. Esa copa contenía toda la ira de Dios por todos los pecados de cada uno de nosotros. Y sólo el perfecto Dios podría ser capaz de soportar su propia justicia. Dios hecho hombre vino a salvarnos de la ira de Dios, nos vino a salvar de Dios mismo.

En medio de esto, la Biblia dice algo demasiado increíble para poder meditar, “ Pero el SEÑOR quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir” (Isaías 53:10-12). Puedes entender eso? En medio de esa brutal escena, la Biblia nos dice que Dios quiso eso. ¿Cómo puede ser? Porque puede querer Dios que su hijo amado tuviese que sufrir el infierno en la Tierra? Porque Dios odia el pecado.

Dios odia el pecado de tal manera, que quiso que Jesús fuese el ultimo cordero de expiación por los pecados de todo el mundo. Él fue el cordero de expiación por ti. “Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación”. (Romanos 4:25). “A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación” (Rom. 5:6-11).. Esa es la verdad que te salvará. Esa es la verdad que cambió a Santiago, Judas y José de Arimathea. Eran buenos judíos que sabían que Dios odiaba el pecado. Sabían que Jesús era sin pecado. Ellos entendieron que él murió para que ellos no tuvieran que ir al infierno. En cambio, dado que Jesús sufrió, murió y resucitó, ellos podrán estar con Dios en el cielo, porque Jesús borró sus pecados.

Hay una mentira que ha sido vendida por la evangelización moderna. Es la mentira que dice: “Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Si tu sólo crees en Él, tu matrimonio va a ser mejor y tu vida será más feliz”. Eso es incorrecto. Dios no promete eso. Dios no dice que tu vida cambiará mágicamente si tú simplemente crees en Él. Lo único que cambia cuando te arrepientes y siguas a Jesús, es el hecho de que podrás lidiar con las vicisitudes de la vida, porque sabes que vas a ir al cielo. “¿Significa esto que Él ya no nos ama cuando tenemos problemas, calamidades, cuando somos perseguidos, cuando tenemos hambre o frío o en peligro o amenaza de muerte? No, a pesar de todas estas cosas, la victoria avasalladora es nuestra por medio de Cristo, quién nos ama” (Rom. 8:35-37).

Por favor siga esta analogía que mi amigo Ray Comfort usa para ilustrar, la mentira que muchos han comprado, que hace que continuamente reincidan. Un hombre se sube a un avión. La azafata le da un paracaídas y le dice que se lo ponga, ya que hará que el vuelo sea mejor.

El hombre llega a su asiento y ve que algunos pasajeros tiene puesto el paracaídas. Decide probarlo con la esperanza que el vuelo sea más agradable. ¿Por qué no? ¿Qué tiene que perder? Después de todo, la azafata parecía lo suficientemente sincera. Luego de una hora de vuelo, la espalda del hombre comienza a dolerle por el peso del paracaídas. El peso lo hace tener que inclinarse hacia delante, causando que el cinturón de seguridad apriete su vientre. Pero peor que eso, es que otros pasajeros, comienzan a burlarse de él. Finalmente el hombre se saca el paracaídas muy molesto y lo embute bajo su asiento, jurando que nunca le haría caso a otra persona que le venga con un cuento (mentira) como ese.

Esa es la mentira que la evangelización moderna a propagado. Promete que si tú te pones a Jesús, tu “vuelo” será mejor. El problema es que cuando las inevitables dificultades de la vida comienzan a llegar, se sacan a Jesús, porque el “vuelo” no es mejor. Pero compara esto con el hombre que al subir el avión le dijeron: “Póngase el paracaídas, porque a los 10.000 metros este avión caerá y Ud. tendrá que saltar”. El hombre ni siquiera espera llegar a su asiento para ponerse el paracaídas. Se lo pone de inmediato. Sin importarle que le duela la espalda por el peso del paracaídas, que el cinturón le apriete el vientre y que los pasajeros se burlen de él, él se rehúsa a sacarse el paracaídas. Porqué ha de hacerlo? Él no se puso el paracaídas para tener una mejor vida, se lo puso porque lo salvará de la ira venidera.

Si tu te pusiste a Jesús porque te prometieron que Él haría que tu “vuelo” sería mejor, lo siento mucho. Te han contado una mentira. Es probable que por eso hayas estado lidiando con tu fe y tu relación con Dios. No te interesa leer la Biblia, orar es aburrido y no creces en santidad. Si ese eres tu, entonces no eres salvo.

Jesús no murió para que tu vida fuese mejor. Él murió para salvarte de la ira venidera. Has lo ahora. Ponte a Jesús porque él es el Salvador de tu alma. Si te arrepientes, confiesas y reconoces tus pecados, y le reconoces como el Señor de tu vida, no volverás a reincidir. No podrás, ya que el Espíritu Santo morara en ti, y te hará más santo. Él aumentará tus deseos de leer la Biblia y de orar.

Has que Jesús sea el Salvador de tu alma. Arrepiéntete. Disculpate por tu excesiva pecaminosidad. Pídele a Dios que te perdone. Prometele que le te someterás a él como Señor de tu vida. Él te perdonará. Él te salvará. Él te dará las fuerzas para sobrellevar las cargas. Te dará una perspectiva eternal. Él evitará que reincidas en la práctica del pecado, aunque vuelvas a pecar, Jesucristo te ayudará a no seguirlo practicando.


No seas necio. Has lo ahora y ve y sirve a tu REY.

No hay comentarios: