Como seres humanos, nos hemos caracterizados por ser fácilmente impresionados por todo aquello que sobrepasa nuestras capacidades.
Por ejemplo, cuando vemos a alguien hacer algo que nosotros no podemos hacer, nos maravillamos. Nos sorprende la capacidad de aquella persona, ya sea un cantante, mago, deportista, científico o un religioso.
Cuando esta impresión que nos dejó la actuación de una de estos personajes, que por lo general son famosos, nos atrapa de tal manera que produce un placer especial en nosotros, al punto que comenzamos a admirarle, imitarle, buscarle o seguirle, podemos hablar de que estamos comenzando a adorarle.
Lo triste de nuestra condición humana, es que no solo llegamos a esta condición errada con otros seres humanos, sino que también con objetos materiales, cosas de la naturaleza o del cosmos, e incluso sino la encontramos ya hecha, la hacemos producto de nuestra propia fantasía.
La cosa es adorar. Curioso, pero por alguna razón el ser humano necesita adorar, reverenciar algo o alguien, como que de lo mas profundo de nosotros hubiese una incontrolable necesidad que necesita ser satisfecha. Desde niños esto se manifiesta cuando vemos como se aferra un infante a su paño o chupete favorito. Es tal la pataleta que le da si no lo tiene que puede llegar a llorar por horas. De ahí en adelante comienza nuestra admiración y obsesión por las cosas o personas que nos atraen por alguna razón especial.
Había una vez un padre de una familia relativamente pobre, pero muy feliz. Todas las noches cuando llegaba cansado del trabajo, sus tres hijos corrían a saludarle y lo abrazaban y se sentaban con él a escuchar sus relatos.
Un día con mucho esfuerzo compró un televisor. Su esposa y sus hijos no lo podían creer. Eran los únicos que no tenían televisor en todo el vecindario. Cuando llegó a casa la noche siguiente, abrió la puerta y encontró a todos sentados frente al televisor. Hola dijo desde la puerta. Unas manos se levantaron y un hola de su esposa se escuchó en medio de las risas de los niños, que se gozaban con el programa.
El padre se dirigió al televisor, lo apagó, lo que causó enojo en los espectadores, y les dijo: “Lo siento, pero Uds. están cometiendo un grave error. Están adorando al regalo y no al que se los regaló.”
Esta es muchas veces nuestra propia condición, la que con urgencia tenemos que corregir, sino nuestra condición postrera será muy lamentable.
El Padre busca…
Juan 4: 20-24
Esta conversación es una de las más electrificantes que podemos leer en las Sagradas Escrituras, en la cual nuestro Señor Jesucristo está hablando con la mujer samaritana. Algo que rompía con todo lo establecido, con todos los esquemas conocidos en la época. Jesús hizo eso varias veces, ya que era necesario que la gente dejara de seguir sus propias creencias y se fijaran en aquel que había llegado para cambiar todo para siempre. El Rey de reyes, el Señor de señores, Dios Altísimo, la Luz del mundo, el Agua viva, el Pastor Supremo, el Mesías prometido.
Y es en esta conversación cuando Jesús mismo nos revela la verdadera adoración. Comienza hablando la mujer:
vv.20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Podemos ver la actitud arrogante y discutidora de la mujer, a pesar de que se acaba de dar cuenta de que el con quien ella hablaba parecía ser un profeta; en el vv.19 ella misma lo dice.
Cuando leo estas líneas, veo mi propia reacción antes de rendir mi vida a Cristo. Discutir sin saber lo que estaba diciendo.
Ignorancia combinada con orgullo y necedad, hacen una mezcla muy venenosa y podrida.
Esa es nuestra condición cuando no conocemos la VERDAD. Sin la verdad estaremos siempre viviendo en el error, en lo falso, en oscuridad, ciegos, cometiendo errores pensando que estamos en lo correcto. Escrito está:
“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” Pro. 14:12
Pero aquel que es la Verdad entonces comienza a revelarle a la mujer, lo que es verdad:
Y es en esta conversación cuando Jesús mismo nos revela la verdadera adoración. Comienza hablando la mujer:
vv.20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Podemos ver la actitud arrogante y discutidora de la mujer, a pesar de que se acaba de dar cuenta de que el con quien ella hablaba parecía ser un profeta; en el vv.19 ella misma lo dice.
Cuando leo estas líneas, veo mi propia reacción antes de rendir mi vida a Cristo. Discutir sin saber lo que estaba diciendo.
Ignorancia combinada con orgullo y necedad, hacen una mezcla muy venenosa y podrida.
Esa es nuestra condición cuando no conocemos la VERDAD. Sin la verdad estaremos siempre viviendo en el error, en lo falso, en oscuridad, ciegos, cometiendo errores pensando que estamos en lo correcto. Escrito está:
“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” Pro. 14:12
Pero aquel que es la Verdad entonces comienza a revelarle a la mujer, lo que es verdad:
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
Dicho esto, el Señor comienza a aclarar en que va a consistir la verdadera adoración para todos los tiempos de ese momento en adelante. Si de ese momento ahí en el monte Gerizim en Samaria junto al pozo de Jacob.
El Señor entonces dice:
“Mas la hora viene, y ahora es,”
El reino de los cielos se había acercado, la verdadera adoración podía comenzar “…y ahora es..”
¿Cuándo quienes van a adorar?
“…cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre…”
“Los verdaderos adoradores”. Se refiere a personas específicas, diferentes a otras. A aquellas que adorarán al Padre, pero no como lo hacían muchos en esa época o como lo están haciendo hoy en día, sino en una forma específica, en una condición que todavía no existía. El Señor estaba revelando algo que para ellos en ese tiempo era algo nuevo. Hoy día también es algo completamente nuevo para muchos que creen que están adorando a Dios correctamente.
¿Y cómo lo iban a hacer?
“…en espíritu y en verdad;”
Esta condición es la que debemos tener para que realmente estemos adorando al Padre celestial, Todopoderoso, Omnisciente, Omnipresente, el Principio y el Fin, el Alfa y el Omega.
No de cualquier manera, sino que “…en espíritu y verdad..”. Para eso tenemos que hacer ajustes, ajustes importantes en nuestras vidas. Amada iglesia, ajustes radicales. Cambios en la manera en que vivimos. Dejar de hacer las cosas a nuestra manera. Arrepentirnos. Recuerdan lo que significa, arrepentirse, viene del griego “metanoia” meta = cambio y noieo = mente, o del hebreo “naham” = volverse. Como está escrito:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Ro. 12:2
Tenemos que cambiar TODO lo que era antes de que conociésemos a nuestro Señor. Esto es algo que tenemos que hacer todos los días, continuamente, sin parar. Arrepentirnos, girar en 180º del camino que seguíamos. Hoy seguimos al Camino con mayúscula, a la Verdad con mayúscula.
Se acabó lo que yo quiero hacer, lo que a mi me gusta, lo que yo pienso, lo que me parece a mi, a mi manera. Eso tiene que morir para siempre. Niégate a ti mismo, toma tu cruz y síguele al Maestro, al Señor Jesucristo.
Suena fácil decir verdad. Uds. dirán, es fácil decir eso desde el púlpito. Es fácil cuando no se tienen problemas o cuando se está sano, cuando todo marcha bien en casa, cuando no hay problemas económicos.
Amados, lo que pasa es que nosotros estamos siempre buscando algo que nos resuelva nuestros problemas. Buscamos e incluso estamos dispuestos a hacer cosas que nos rebajarían, para conseguir alivio a nuestras dificultades, penas, frustraciones, rabia. Siempre tratando de satisfacer nuestro ego o encontrar placer, diversión o felicidad, aunque sea por un instante breve.
Jesús lo dijo muchas veces, lo aclaró para que nadie se engañe o fuese engañado. Esto de seguirle no iba a ser fácil, al contrario, muchas veces iba a ser muy difícil, muy doloroso e injusto. No dijo nunca que lo íbamos a pasar bien y que todos nuestros problemas se iban a acabar. No prometió en ninguna parte de sus Escrituras, que íbamos a ser felices para siempre aquí en la tierra.
Al contrario, escrito está: …tendréis aflicción por mi causa” y también dice: “los azotarán, los perseguirán, los llevarán delante de reyes y autoridades, los pondrán en la cárcel, los insultarán. Pero eso no es todo, además tendremos que sufrir pruebas, poner nuestra fe por obras, arrepentirnos y morir y nacer de nuevo. Y para completar este punto, tenemos que ser moldeados por el fuego de Dios, para que un día seamos santos como él es Santo, y podamos estar para siempre un su presencia. Hoy esto nos parece doloroso y un precio alto que pagar, y muchos se rinden y abandonan, porque no tienen conciencia de lo que les espera. No saben lo que va a pasar después que muramos. Solo habrán dos lugares en los que podremos pasar la eternidad, el cielo juntos a Dios y el infierno, separados de Dios por siempre y siempre.
Ahora que sabe la verdad, está dispuesto a seguir a la Verdad, creer en la Verdad. Iglesia, Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mi”. Punto. Eso es así y nada ni nadie, nadie podrá alguna vez cambiar eso. Sólo por medio de Jesucristo tenemos entrada a la vida eterna. Todos los otros caminos nos llevan al Infierno. Es nuestra elección. Nadie nos obliga a nada.
Y como termina esta verdad que Jesús nos revela en sus Escrituras, en su Santa Palabra, la Biblia:
“… porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Hermanos y hermanas, pongan atención, tenemos que adorar en espíritu y en verdad. De otra manera estamos haciendo el loco o loca. Nos estamos engañando a nosotros mismos. Estaremos actuando y no adorando. Recuerden “…el Padre a tales adoradores busca…”.
Para poder adorar en “espíritu y verdad” tiene que suceder algo real en nosotros. Tenemos que arrepentirnos como lo explicaba antes. Tenemos que caer de rodillas delante de Dios y pedirle que nos perdone y nos limpie. Tenemos que morir a todo lo nuestro y volvernos en pos de Jesucristo. Caminar en Las Huellas del Maestro. Guardar sus mandamientos. Sí, guardar sus mandamientos, no sólo aprenderlos de memoria. No sólo creer en Jesús, sino que creerle. Dejen todo eso que están adorando sin darse cuenta. Examinémonos. Que estamos haciendo que desagrada a Dios. Para que podamos venir puros y santos delante de él y adorar en espíritu y verdad.
Nunca es tarde mientras tengamos vida. Hoy todavía estamos aquí y nuestro Padre que esta en los cielos, nuestro amado Señor Jesucristo, nuevamente nos da la oportunidad de postrarnos en humillación ante él que por misericordia dio su vida para que no nos vayamos al infierno sino que tengamos vida eterna junto a él por toda la eternidad.
Iglesia, levantémonos y vengamos de rodillas delante del Padre que es tres veces Santo, aquí delante del altar, y pidamos perdón por todas las veces que le hemos fallado.
Vengan, vengan aquí al altar ahora, a pedir con un corazón contrito que él nos ayude con esta tarea tan difícil y digámosle que queremos adorar en espíritu y verdad. Que él nos transforme en verdaderos adoradores,
en aquellos que Él esta buscando.
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
Dicho esto, el Señor comienza a aclarar en que va a consistir la verdadera adoración para todos los tiempos de ese momento en adelante. Si de ese momento ahí en el monte Gerizim en Samaria junto al pozo de Jacob.
El Señor entonces dice:
“Mas la hora viene, y ahora es,”
El reino de los cielos se había acercado, la verdadera adoración podía comenzar “…y ahora es..”
¿Cuándo quienes van a adorar?
“…cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre…”
“Los verdaderos adoradores”. Se refiere a personas específicas, diferentes a otras. A aquellas que adorarán al Padre, pero no como lo hacían muchos en esa época o como lo están haciendo hoy en día, sino en una forma específica, en una condición que todavía no existía. El Señor estaba revelando algo que para ellos en ese tiempo era algo nuevo. Hoy día también es algo completamente nuevo para muchos que creen que están adorando a Dios correctamente.
¿Y cómo lo iban a hacer?
“…en espíritu y en verdad;”
Esta condición es la que debemos tener para que realmente estemos adorando al Padre celestial, Todopoderoso, Omnisciente, Omnipresente, el Principio y el Fin, el Alfa y el Omega.
No de cualquier manera, sino que “…en espíritu y verdad..”. Para eso tenemos que hacer ajustes, ajustes importantes en nuestras vidas. Amada iglesia, ajustes radicales. Cambios en la manera en que vivimos. Dejar de hacer las cosas a nuestra manera. Arrepentirnos. Recuerdan lo que significa, arrepentirse, viene del griego “metanoia” meta = cambio y noieo = mente, o del hebreo “naham” = volverse. Como está escrito:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Ro. 12:2
Tenemos que cambiar TODO lo que era antes de que conociésemos a nuestro Señor. Esto es algo que tenemos que hacer todos los días, continuamente, sin parar. Arrepentirnos, girar en 180º del camino que seguíamos. Hoy seguimos al Camino con mayúscula, a la Verdad con mayúscula.
Se acabó lo que yo quiero hacer, lo que a mi me gusta, lo que yo pienso, lo que me parece a mi, a mi manera. Eso tiene que morir para siempre. Niégate a ti mismo, toma tu cruz y síguele al Maestro, al Señor Jesucristo.
Suena fácil decir verdad. Uds. dirán, es fácil decir eso desde el púlpito. Es fácil cuando no se tienen problemas o cuando se está sano, cuando todo marcha bien en casa, cuando no hay problemas económicos.
Amados, lo que pasa es que nosotros estamos siempre buscando algo que nos resuelva nuestros problemas. Buscamos e incluso estamos dispuestos a hacer cosas que nos rebajarían, para conseguir alivio a nuestras dificultades, penas, frustraciones, rabia. Siempre tratando de satisfacer nuestro ego o encontrar placer, diversión o felicidad, aunque sea por un instante breve.
Jesús lo dijo muchas veces, lo aclaró para que nadie se engañe o fuese engañado. Esto de seguirle no iba a ser fácil, al contrario, muchas veces iba a ser muy difícil, muy doloroso e injusto. No dijo nunca que lo íbamos a pasar bien y que todos nuestros problemas se iban a acabar. No prometió en ninguna parte de sus Escrituras, que íbamos a ser felices para siempre aquí en la tierra.
Al contrario, escrito está: …tendréis aflicción por mi causa” y también dice: “los azotarán, los perseguirán, los llevarán delante de reyes y autoridades, los pondrán en la cárcel, los insultarán. Pero eso no es todo, además tendremos que sufrir pruebas, poner nuestra fe por obras, arrepentirnos y morir y nacer de nuevo. Y para completar este punto, tenemos que ser moldeados por el fuego de Dios, para que un día seamos santos como él es Santo, y podamos estar para siempre un su presencia. Hoy esto nos parece doloroso y un precio alto que pagar, y muchos se rinden y abandonan, porque no tienen conciencia de lo que les espera. No saben lo que va a pasar después que muramos. Solo habrán dos lugares en los que podremos pasar la eternidad, el cielo juntos a Dios y el infierno, separados de Dios por siempre y siempre.
Ahora que sabe la verdad, está dispuesto a seguir a la Verdad, creer en la Verdad. Iglesia, Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mi”. Punto. Eso es así y nada ni nadie, nadie podrá alguna vez cambiar eso. Sólo por medio de Jesucristo tenemos entrada a la vida eterna. Todos los otros caminos nos llevan al Infierno. Es nuestra elección. Nadie nos obliga a nada.
Y como termina esta verdad que Jesús nos revela en sus Escrituras, en su Santa Palabra, la Biblia:
“… porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Hermanos y hermanas, pongan atención, tenemos que adorar en espíritu y en verdad. De otra manera estamos haciendo el loco o loca. Nos estamos engañando a nosotros mismos. Estaremos actuando y no adorando. Recuerden “…el Padre a tales adoradores busca…”.
Para poder adorar en “espíritu y verdad” tiene que suceder algo real en nosotros. Tenemos que arrepentirnos como lo explicaba antes. Tenemos que caer de rodillas delante de Dios y pedirle que nos perdone y nos limpie. Tenemos que morir a todo lo nuestro y volvernos en pos de Jesucristo. Caminar en Las Huellas del Maestro. Guardar sus mandamientos. Sí, guardar sus mandamientos, no sólo aprenderlos de memoria. No sólo creer en Jesús, sino que creerle. Dejen todo eso que están adorando sin darse cuenta. Examinémonos. Que estamos haciendo que desagrada a Dios. Para que podamos venir puros y santos delante de él y adorar en espíritu y verdad.
Nunca es tarde mientras tengamos vida. Hoy todavía estamos aquí y nuestro Padre que esta en los cielos, nuestro amado Señor Jesucristo, nuevamente nos da la oportunidad de postrarnos en humillación ante él que por misericordia dio su vida para que no nos vayamos al infierno sino que tengamos vida eterna junto a él por toda la eternidad.
Iglesia, levantémonos y vengamos de rodillas delante del Padre que es tres veces Santo, aquí delante del altar, y pidamos perdón por todas las veces que le hemos fallado.
Vengan, vengan aquí al altar ahora, a pedir con un corazón contrito que él nos ayude con esta tarea tan difícil y digámosle que queremos adorar en espíritu y verdad. Que él nos transforme en verdaderos adoradores,
en aquellos que Él esta buscando.
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